Así como de repente puedo tener mis momentos sesudos también tengo mis momentos de superficialidad total. A lo mejor son más de los necesarios pero qué se le va a hacer.
El semestre pasado, después de mi cumpleaños, llegué a la determinación de que voy a llegar a los 40 (que se acercan, se acercan) en un estado de buenez total (o casi total). El año pasado tomé un ultrasuperseminario de yoga en el verano, y luego en otoño hacía yoga cuatro días a la semana y gym al menos tres días.
Esta semana he vuelto a las andadas. Ochenta minutos totales de ejercicio. Yo no sé si estoy en el camino de la buenez pero sé que me siento más dueña de mi cuerpo que antes (y dueña, también, de mis dolores de espalda, brazos, pantorrillas por las chingadas pesas). No pain no gain, dicen.
