La conocí hace un par de años. El Peter me la entregó. Me dijo: mira, esta es Feist. Y la escuché y la escuché y la seguí y I feel it all se volvió mi himno. Luego descubrí que esa vocecita yo ya la amaba cuando se escondía un poquito en Broken Social Scene.
Un disco, luego otro.
Y Feist y sus letras y su música me acompañaron en las buenas, las malas y las peores.
Si hoy me preguntaran ¿cómo estás? no sabría ni qué contestar. No sé si bien, mal o peor. Pero escucho Metals de Feist y nadanadanada importa. Los cuentos que se escribieron o los que no se han escrito. Los hermanos que están y los que no están. Los amigos. Los exes. Los sexes. Nada importa.
Hay metales.
Hay Feist.
bring’em all them back to life…
