LA KINDLE

Va a cumplir un año conmigo. Fue mi (auto) regalo de cumpleaños el año pasado. Vino a aderezar mi vida, a facilitar mi comunicación, a llenarme los ojitos de libros preciosos. Hoy que estaba depositando en ella un libro de Sylvia Molloy me puse a revisar a sus otros hospedados: Piglia y Nothomb andan por ahí, también la Dickinson y la Austen, un poquito de Faulkner, otro cachito de Hemingway. Chapman se asoma al igual que Spivak.

De todo un poco.

Nunca, nunca va a sustituir un libro-libro, pero la verdad me da seguridad saber que en este pequeñito aparato cabe una biblioteca entera.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *