Hay días en que se siente que todo está frito: las decisiones, el insomnio, las relaciones familiares, las cosas con los amigos, la escritura misma. Pero hay días en que uno se da cuenta en que las cosas sólo se sienten fritas a ratos, en que es posible echarle ganitas, más aún, es posible d e c i d i r estar mejor.
Eso me digo hoy.
