Sólo toma dos horas ir de esta ciudad a tu ciudad. Sólo toma dos horas viajar con una gran cantidad de alegría, agradecimiento e historias. Sólo toma unos minutos estar en tus brazos y sentirse de nuevo llena de energía.
Sólo tomó unos minutos decirte que sí, que íbamos, que aceptábamos tu regalo, que aceptábamos tu invitación. Creo que no imaginamos todo lo que significaría viajar a tu ciudad, estar en tu casa, compartir el tiempo con tu familia. Tantos años de conocerte y a veces siento que no termino ni terminaré de conocerte.
Me alegra no conocerte del todo, me entusiasma todo el tiempo que aún tenemos por delante para hablar, Sabina, para hilar y deshilar nuestras vidas frente a la otra, para resolver los dilemas más profundos y más complejos que habitan nuestras cabezas y nuestras almas.
¿Te he dicho alguna vez lo importante que has sido en mi vida en diferentes épocas? Te me desapareces y vuelves, entregas en cada ocasión tus palabras y tu corazón (que son básicamente una extensión del otro y viceversa), llegas en cada cambio de estación, de ciclo, me acompañas en él, antes de lejos ahora cada vez más de cerca.
Toma dos horas volar a ti. Toma apenas unos segundos saber que esta es una amistad que inició hace muchos años y que se mantendrá hasta el final de esta vida y hasta la siguientes.
