orden y perfección (versión actualizada)

Lo mío es el orden y la perfección. Digamos que es un mal genético y zodiacal. Puerta bien cerradas, camas bien tendidas, acomodo de objetos por color o tamaño, etc. Pero ando de remate. Hoy por ejemplo mis camisetas parecían montaña de ropa de flea market, tengo perdidas una copias de Piglia, mis lentes están empañados desde antier y hoy estuve como 7 minutos en una esquina según yo esperando que se pusiera el semáforo en rojo hasta que me di cuenta que no había semáforo, que esa era una esquina de cuatro altos. Normalmente me pondría de malas por todo esto, ahorita estaría incluso doblando toooooda mi ropa y acomodándola en colores y luego en gradación de colores pero no lo hago, también en ese sentido estoy tratando de soltar amarras. Estoy tratando de aprender a decir (me) no pasa nada. Si el de atrás pita porque no me moví al instante, que pite, si me fui de casa sin tender la cama, pues me fui, si perdí unas copias o dos dólares, pues ni modo.

Estas dosis de desorden e imperfección pueden ser saludables después de todo. Luchar contra la genética y la zodiacalez no es fácil pero a estas alturas de mi vida creo que me queda claro que nada, nada, nunca nada es fácil y que por eso dios inventó (en algunos de nosotros) la disposición.

(a todo lo que escribí anteriormente agregue usted que hoy me metí en sentido contrario en una calle de El Paso, Texas… ay nanitachula!)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *