De papel delgadito, de ese que parece que no quiere ser, estaba una carta. En la carta, que tantos años estuvo olvidada entre la ropa, se leen las cosas que uno no imagina que tengan aún valor. En la carta, dentro y fuera de las líneas, hay un corazón, un corazón con miedo.
Pero no lisiado.
Un corazón dulce que, adelantado, escribe lo que habrá de decir cinco años después.
En un sobre amarillo se guardaba mi futuro y yo no lo sabía.
