Nadie, supongo

Una de mis preocupaciones constantes es el comprender cómo es que otra gente existe, cómo es que hay almas que no sean la mía, conciencias extrañas a mi conciencia, que, por ser conciencia me parece ser la única.

(…)

Nadie, supongo, admite verdaderamente la existencia real de otra persona. Puede conceder que está viva, que sienta y piense como él; pero habrá siempre un elemento anónimo de diferencia, una desventaja materializada.

Libro del Desasosiego, 135. Fernando Pessoa.

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