SEMEN

Estábamos viendo Two and a half men. Bueno, lo estaba viendo yo, él llegó después de acople. Se acomodó a mi lado y me dijo: el niño del programa es muy chistoso. Le dije que sí. Comentamos algo más, luego llegaron los comerciales, aproveché para ir al baño (porque para eso son los comerciales) y cuando volví el capítulo ya había recomenzado, no me terminaba de sentar cuando me dijo: ¿Qué es semen?

Mi hijo me preguntó qué era el semen.
Cuando un pequeño sujeto hace una pregunta así, una tiene pocos minutos para preparar una buena respuesta. Lo primero que se me vino (ejem) a la mente fue decirle de qué se trataba de tal modo que no tuviera que extenderme en el cómo, el cuándo, el por qué, el para qué, el cada cuánto y el en dónde. Y no sólo por mojigata (que de seguro lo soy) sino porque todavía tengo grabada su cara de cuando le expliqué qué era una toalla.
Le dije: es un líquido que sólo producen los hombres.
Levantó las cejas entre asombrado, sorprendido y apenado y dijo: AH. En su respuesta pude ver implícitamente un AH, CLARO, pero no estoy segura.
Continuó viendo el programa un rato más y luego se salió a jugar con Üma y me dejó preguntándome a mí misma si mi respuesta a) había sido adecuada o b) sólo coincidía en algo que él ya sabía.
Es lo malo del semen, pues. Muchas preguntas, muchas responsabilidades y pocas respuestas.
(ninguna mascota resultó dañada en este post)

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