Todos los días recibo un mensaje kabbalístico en mi correo. Es el inicio de mi jornada. Tengo más de un año leyéndolo, como reflexión, como oráculo, como guía. A veces lo comparto, a veces lo guardo para mí.
Este, quiero compartirlo.
¿Quiénes somos? No la ropa que usamos; no somos eso. Estamos debajo de eso. No somos nuestro corazón, porque una persona podría tener un transplante de corazón y seguir siendo ella misma. No somos nuestros brazos y piernas, ni tampoco nuestro cerebro. Una persona podría sufrir una embolia y rehabilitar el cuerpo y la mente.
El núcleo existe en un nivel más elevado, el nivel del alma. Eso es quienes somos.
