QUÉ DÍAS, QUÉ NOCHES

El miércoles llegó la primer visita, la regiorosaritense. Y desde su arribo todo fue risas, carne (¡comí carne!), charlas largas, teorías literarias, científicas, culinarias y epistemológicas.

El viernes llegó la segunda visita, la philirosaritense. Y desde su arribo simplemente continuó lo anterior con el valor agregado que implica la semántica y la lingüística.

Estos fueron días y noches extraordinarios.
Los mejores desvelos en mucho, mucho tiempo.

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