Ayer comí una pasta con atún (que por supuesto no preparé yo) y que me hizo pasar la peor tarde y la peor noche de mi vida… son las sieteytantas de la mañana y sospecho que también será una mala mañana.
Mi estómago está ofendido.
Lo bueno es que en la oficina existe Doña Rosario que me hizo un té, me trajo un gatorade para rehidratarme y me dice “maestra, anímese, ya es viernes…”
