Están en los baños públicos. Son esos aparatos pegados a la pared donde está el papel para secarse las manos. Véamoslo de este modo. Usted se pone jabón y abre la llave (espero que sea así y no al revés porque eso significaría que usted gasta más agua de la necesaria) (fin del comentario ecologista y preocupado por la sostenibilidad del planeta), continuemos, ya con el jabón usted se lava las manos (esperemos que bien) y cierra la llave. Luego, usted se ve obligado a mover sus brazos hacia arriba para jalar de la palanca que le ofrecerá la cantidad de papel necesaria para secarse. Ese movimiento implica, obligatoriamente, mojarse el o los antebrazos, puesto que si hay agua en sus manos (sin importar la cantidad) ésta habra de recorrer su piel. Por lo tanto usted termina secándose no sólo las manos sino también los antebrazos.
Tengo años haciendo eso de manera instintiva. Seco manos y antebrazos cada vez que me lavo las manos en un baño público (que, por cierto, cuente con dicho aparatejo) y hoy me he preguntado, ¿cómo es que nadie ha inventado otro aparato digamos más práctico que este? Sí ya sé que existen esos otros que uno aplasta y de donde sale aire caliente-secador de manos (y antebrazos) pero, ¿cómo es que nadie ha hecho nada al respecto?
En fin. Lo tenía atorado en la garganta y tenía que decirle, este es uno de los varios aparatos que no comprendo del todo.
