DON MARCOS

No sé cómo ni por qué, cuando el tal Orsai actualiza su blog me llega un mensaje a mi correo. A veces hago caso, pincho la liga y leo. A veces no. Hoy, sí, hoy entré y no porque me guste demasiado Orsai sino porque lo que escribió se llama Don Marcos e inicia así: “Dos veces, y no una, mi abuelo materno me ayudó a ser un escritor…” pero dejo de leer. Yo dejo de leer.

Lo que pasa es que una, como muchos, oye “Don Marcos” y piensa en DON MARCOS, el papá del Omar. Ese que desde temprana hora ya está sentado afuera de su casa, esperando a que el joven (oséase el Tam) le prepare el desayuno. El que luego está parado en la reja, al lado de la herrería. El que ve el televisor, o hace como que ve el televisor y en realidad está dormido. O bien el que hace como que está dormido y escucha todas-todas las conversaciones que se llevan a cabo en esa cocina donde todos alguna vez hemos dejado un poco de nosotros. Don Marcos, el que un día quedó viudo y de pronto se convirtió en padre de todo el equipo de fut y de basquet del Omar.

Lo siento. Yo no puedo leer que alguien más hable de un Don Marcos. Para mí, y para muchos, sólo hay uno. Y miren que yo, realmente, no sé si nuestro Don Marcos – como el Don Marcos de Orsai- le ayudó a Omar a ser escritor pero sí creo que con un papá como Don Marcos, ¿cómo no ser escritor?

Y si no me cree, lea y luego hablamos. Verá que Don Marcos, sólo hay uno.

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