Digámosle adiós con la nostalgia, alegría, acidez, encanto o energía que mejor combine con nosotros. Digámosle gracias, digámosle fuiste un desgraciado, digámosle lo que sentimos. Pero dejémosle ir. Abracemos a los queridos y cercanos. Pensemos en los queridos y lejanos.
Brindemos pues.
