Mi lugar de trabajo está COMPLETAMENTE invandido de grillos. A donde quiera que uno voltea hay mínimo cuatro grillos. Salones, pasillos, baños, oficinas. ¡Están por todas partes! Tienen dos semanas viviendo, muriendo o creciendo con nosotros. Al principio, todos hablan de ellos. Las alumnas gritaban cada vez que los veían. Los alumnos se la pasaban persiguiendo, atrapando y matando grillos.
Esta mañana mientras yo explicaba la importancia de la obra de William Faulkner, un alumno veía un grillo muy detenidamente y luego dijo: “Wei, qué hueva tener antenas”.
Me queda claro que hemos llegamos a otra etapa con los grillos.
