Hoy es su último día de trabajo acá. Hoy me fui a despedir de ella. Fue raro y triste ver los libreros completamente vacíos, cajas por doquier, escritorio limpio. La oficina donde yo iba a platicar, a hacer preguntas, a compartir lecturas es un desierto. Hoy le di un abrazo a la mujer, maestra y ensayista que más admiro en esta ciudad. Hoy A. Esquer se despide de nuestro campus e inicia el sabático que nadie sino ella se ha regalado y que tanto se merece.
Ay. Qué cosa rara es esa cuando las cosas que más gusto dan son también las más tristes.
