COMO EL AVE FÉNIX

Mi ipod resurgió de entre las cenizas cual ave fénix. Sí, después de días en que dentro de su pechito no había más que vacío y silencio, todo volvió a la normalidad. No saben, hace mucho que no me sentía tan afligida por un estúpido aparato electrónico (lo siento cariño, mi ipod linda, pero así te llamé). Y es que mi aparatito tiene un gran valor para mí. Número uno, me lo regaló mi significant one que sabe perfecto que la música me chifla. Número dos, la música me chifla y en este aparatito tan delgadito, blanquito y bonito le caben mis cuatrocientas canciones favoritas (dueños de ipods más grandes que la mía, absténganse de comentar en este post).

Una vez uno de mis ocho celulares se murió. Ahogado en la taza del baño. Yo esperaba en ese entonces mensajes o llamadas de un oscuro pasado (léase, una relación que no prosperó) y el drama era de lo más margalopez posible. Pero créanme que no se compara con el drama que le hice a mi compu, a mis amigos, a mis alumnos y a quien se me pusiera enfrente porque mi ipod no reaccionaba.

Pero helo aquí, vivito y coleando. Tocando cancioncitas de amy winehouse, de the cat empire, de the quantic… helo, cual ave fénix.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *