Ayer el de trece y medio trajo a un amigo a que platicara conmigo. Me encomendaron un artículo en Milenio y bueno, necesitaba una fuente. ¿Cómo le hacen los reporteros de a de veras para no venirse abajo cuando les cuentan las más tristes historias? Yo, mantuve la compostura pero me quedé el resto del día con el corazón doblado. Por B, por B de 13 años que cruza a estudiar aquí desde los 10 años, por B que cruza solito, sin sus papás que no tienen papeles. Por B que se mueve solito en una ciudad donde no tiene familiares. Por B que piensa que en un par de años él y su hermano -un año mayor que él- trabajarán en algún McDonald’s y rentarán un departamento aquí. Por B que sueña junto con su hermano en meterse a la Army para que les puedan pagar su carrera en Leyes y traerse después a su hermanita y a sus padres. Por B que dice que en Juárez “ya nomás matan como dos al día”.
Mi corazón en B.
