REAPARECE(r)(s) EN EL PÁRRAFO SIGUIENTE

“Reaparecer en el párrafo siguiente” dice Sergio Prim protagonista de La escala de los mapas de, sí, Belén Gopegui. Subrayo la línea, le pongo un asterisco a la página. La repito. La conjugo. Digo: “reaparezco”, digo: “reaparece”, digo: “reapareces”. La repito: “reapareces”. La hago propia y escribo en mi libreta: “tú reapareces siempre en el párrafo siguiente”. No le hablo a un novio, no le hablo a una novia, no le hablo a un amigo, una amiga, tampoco a un hermano o a una hermana. Le hablo a esa parte mía, a ese pasajero (¿o será pasajera?) que aparece cada tanto tiempo.

Reaparece con su vestido limpio, su pelo ordenado, su carita de no rompounplato pero rompe uno o dos, da un par de golpes, zapatea en el alma un rato, trae consigo una mochila llena de eso que uno no debería cargar porque el peso, ah, el peso.

Reaparece y luego se marcha.Se marcha hasta que es hora de que reaparezca en el párrafo siguiente. O en el siguiente. ¿Cuánto tiempo se quedará esta vez?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *