De un día para otro, como se rebasa el umbral de lo inaudible y ya oímos, o una temperatura disminuye medio grado y ya hace frío, como los ojos deslumbrados tardan pero distinguen las formas en la oscuridad, como en la noche el sueño parece inaccesible y sin embargo abrimos los ojos y han pasado las horas y estuvimos dormidos sin saber, como lo que no es empieza a ser, la planta, el embrión, el adulto en el niño, com se enciende la luz así se había llenado la ciudad de señales y todo podía ser recordado.
Belén Gopegui, El lado frío de la almohada
