Para Andreas, lo más parecido a la felicidad era el ritmo constante de las obligaciones ineludibles que le sujetaban al momento presente como los alfileres sujetan las mariposas enmarcadas. Sin embargo, por mucho que uno lo deteste, a veces no queda más remedio que pensar en las cosas que uno no quiere pensar, especialmente en los días de lluvia.
El hombre que inventó Manhattan, Ray Loriga.
