El olvido que seremos un libro que llegó a mí después de un diciembre de corazón doblado. Qué caso explicarlo, qué caso decir por qué a veces a una le regalan libros.
El caso es que este libro llegó a mí y no es sino hasta ahora que he sentido deseo y he encontrado el tiempo de leerlo. Su autor, Héctor Abad, habla con una dulzura indescriptible sobre su infancia y, especialmente, sobre su padre. Una lo lee y piensa en el propio, en el ajeno.
Ah, la figura del padre.
