PERSONAJES: LA ROSA EMMA

La Rosa Emma no estaba con nosotras en la secundaria pública, ella estaba en un colegio. La Rosa Emma fue la primer chica de mi edad que vi fumando. Se movía con una seguridad por el mundo que, hasta la fecha, yo nunca he podido lograr. Pero claro, la Rosa Emma se hacía acompañar de unas botas militares gigantes (en una época cuando las chicas de nuestra ciudad sólo usábamos reebok de bota). Tenía una chaqueta militar verde que le quedaba gigante y que ella amarraba a su cuerpo con un cinturón. La Rosa Emma nos decía que ella tenía cerveza en su casa, que fuéramos, que su mamá no estaba, que su mamá nunca estaba, que no pasaba nada, que también había cigarros, su mamá no estaba, que estaba la tele con cable, que nos quedáramos a dormir, que veríamos películas de su papá que ya no vivía ahí y lo había dejado todo. Además, ¿ya dije que su mamá nunca estaba?

La Rosa Emma escupía en la calle, iba a tocadas, bailaba slam y mostraba luego sus moretones como una medalla de triunfo. La Rosa Emma tenía una navaja y decía que una vez se la había clavado a un wey que se las quería agarrar. La Rosa Emma recogía gatos de la calle y los alimentaba y los adoptaba, al cabos que su mamá nunca estaba en casa. La Rosa Emma le decía a su hermano, dos años menor que ella, que no podía fumar, que ella sí hacía, porque de todos modos ya era un caso perdido, pero él no.

La Rosa Emma fue la primer mujer de 14 años que yo conocí.

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