Levanta la voz. Si alguien se levanta de la mesa. Si alguien sale por la puerta. Si alguien se niega a bajar los puños. Si alguien avanza sin deseo de retroceder dos segundos. Si alguien guarda silencio. Si alguien mantiene el silencio. Entonces alguien más cierra un capítulo que, en realidad, no quería cerrar. Necedad de alguien, supongo.
