SÁBADO POR LA MAÑANA

Me despierta un mensaje de texto. Sonrío. Me tallo los ojos, tomo los lentes y el libro de anoche. Leo. El hijo despierta, se asoma, murmura algo así como un buenos días. El vecino ha iniciado ya con Vicente Fernández, lo enfrento a M.I.A. Preparo el desayuno, vemos un capítulo de Parks and Recreation mientras nos pasamos la miel maple y la mantequilla. Recojo la cocina, el hijo lava los trastes (a regañadientes, claro). Me preparo mi rooibos, me siento en el escritorio. Leo dos cuentos, tomo notas. Reviso dos artículos y los envío a la editora-fantasma. Hablo con mi padre. Agrego una palabra en el scrabble en línea que juego con un desconocido desde ayer.

Hago la lista de pendientes. Escribir un post era el número cuatro. Me faltan el cinco, el seis y el siete. El ocho lo haré el domingo por la mañana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *