LA QUE YA NO SOY

Había olvidado escribir de esto.

En diciembre, cuando estuve de vuelta en el sonoro terruño, mi madre me hizo revisar cajas y maletas y cosas varias que dejé ahí antes de mudarme acá. No, más bien, me hizo revisar OTRA VEZ, cajasymaletasycosasvarias. Parece que su deporte es que yo revise. Anywayssss… en esta ocasión me tocó “revisar” una caja con ropa inaudita. Inaudita no por su estilo (aunque a decir verdad de fashion no tengo un pelo), digo inaudita-hoy-en-día. Helos ahí mi vestido negro de puntitos blancos, mi vestido gris de falda amplia que se cruza al frente, mi faldita-lápiz que llegaba a la rodilla, mi falda de lana, mi vestido negro cincuentero…

La ropa de nenita, pues… la ropa de soyprofesoradeunainstituciónacadémicadealtonivel, la ropa que obligadamente tiene que ir acompañada de zapatos monos y de vestir, algunos de medias y todos de gran maquillaje. Saqué uno y otro, acaricié uno y otro, y una vez más vi la que ya no soy y la que cada vez creo más que no voy a volver a ser.

Sólo tomé un vestido de ahí, uno sólo. No creo que me lo ponga, creo que simplemente lo mantendré en el clóset (já, en el clóset!!) como un recordatorio. Su tela será un post-it sentimental que me recordará quién sí soy yo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *