Ayer, según yo, terminé de acomodar el clóset y creo que ahora puedo sentarme a decir que:
- Debo comprar más ganchos y hablando de ganchos me gustan los de plástico duro y no los de metal porque cuando cuelgo mal las cosas le dejan picos en los hombros. Sí, a veces cuelgo mal las cosas.
- Debo, de nuevo, hacer un registro general y definitivo de camisetas. Hay unas que no me pongo jamás y que debo exiliar para siempre, otras que me gustan mucho pero como quedan debajo de otras las olvido y nunca las uso. El cajón de las camisetas parece un doñito embarazado y furioso.
- Debo dejar de tejerme bufandas a mí misma. Tengo un montonal y brincan cual serpentinas de su caja apenas las abro. Así que de ahora en adelante seré tejedora de otros (o al menos eso intentaré).
- Debo felicitarme a mí misma porque dos pantalones que había decidido desechar en mayo porque en definitiva no me quedaban ya, ahora me quedan preciosísimos, cierran sin problema y malo que yo lo diga hasta trasero me forman.
- No tengo permiso de comprarme nada, absolutamente nada. Y miren que desde que dejé el imperio educativo regiomontano para ser una simple estudiante dejé de comprarme cosas pero, de todos modos, los cajones y el clóset me escupen todo.
- Debo hacer YA mi proyecto de intervención de ropa, les platicaría más al respecto pero por esta ocasión apelaré al factor MISTERIO!
