En mis manos un libro rojo. Belén Gopegui. Deseo ser Punk. Frente a mí un chai. De fondo, ¿qué es esa música? no importa. Leo. Un funeral, una misa, un vaso roto. A mi izquierda una pareja. Ella trabaja en este café, él ha venido justo a la hora de su almuerzo para comer con ella. Sonríen, la cara del inicio. Hablan de la mezcla de té que ella ha preparado. Una caricia aquí o allá pero el suyo es básicamente un cariño conversacional. A mi derecha otra pareja, podría ser la misma de mi izquierda pero 50 años después. Tienen la mesa abarrotada de cuadernos y libros. Leen, toman notas, beben café. El suyo es también un cariño conversacional y de caricias furtivas. Allá atrás dos hombres juegan ajedrez, no así como así, tienen un reloj que hace clac cada tanto, cada que uno u otro hace un movimiento. No hablan, tampoco se miran. La atención de esos dos hombres está puesta en las piezas. ¿Qué se sentirá ser uno de ellos dos? a ratos mueven rápido, a ratos no, las más de las veces son sus ojos los que parecen mover las piezas en posibles jugadas mientras esperan su turno.
La música ha cambiado, yo, en mi mesa.
