En 1987 una joven africoamericana fue encontrada herida, violada y llena de excremento, víctima del asalto de unos oficiales blancos americanos. El caso fue muy sonado porque, por supuesto, hubo quien acusó a Tawana de haberse hecho todo a sí misma. De ser así, también habría qué considerar ¿qué es lo que lleva a una mujer a hacer eso consigo misma? La artista y performista Karen Finley decide explorar este hecho. Escribe al respecto:
I couldn’t get the image of the young woman smeared with feces out of my mind. To me what happened to Tawana Brawley seemed like some kind of biblical tale, but one where all the symbols and the meanings had been scrambled and confused. I decided to try to create a performance out of the chaos.
Y así lo hizo. Finley creó la pieza titulada “We keep our victims ready”, untarse chocolate fue el recurso ideal para hacer una metáfora del excremento del cual Tawana fue víctima, agregar dulces en forma de corazón, chícharos y brillantina completaron un acto que, sin duda alguna, crea después del caos. ¿Crea qué? otro caos, aquel que el arte y sólo el arte puede crear.
Este y otros detalles de cómo han surgido las piezas de una de las artistas de performance más importantes en Estados Unidos aparecen en A different kind of intimacy, the collected writings of Karen Finley. Esta es una memoria que, sin duda, es una forma distinta de intimidad.
