la primera y verdadera gran historia de amor

Hay quienes dicen que la primera y verdadera gran historia de amor en la vida de un ser humano no es la que se tiene de adolescente con la turbadora compañera de estudios ni esa electiva afinidad que entre veinteañeros y a su debido tiempo acaba desembocando en matrimonio burgués, sino la primera e inolvidable aventura extraconyugal. Es el joven esposo o la joven esposa adúlteros los que de verdad sienten que les corre la adrenalina y les palpita el corazón. Como el Doctor Zivago, uno se siente entonces tan perdido, tan dolorosamente exaltado, tan inmerso en algo sobrenatural, trágico e injusto, que quisiera uno confesárselo a su pareja, no para hacerla sufrir, sino para compartir su felicidad ilícita y su inevitable culpa con quien considera su mejor amigo.

Con las peores intenciones, Alessandro Piperno

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *