Era mi serie favorita pero de pronto a inicios de este año le dio por hacerme pensar más de la cuenta. Grey’s se volvió sinónimo de ti y de una época que yo quería cerrar, así que muy disciplinadita dejé de verla.
El lunes pasado vi un cachito, me pusieron al tanto de las cosas y sonreí, así de paralelas. No me dolió la panza, no jotée como normalmente lo hubiera hecho. Sonreí. Tú conoces mi sonrisa cuando es genuina.
Ayer, o antier, escribiste y te escribí. Estás bien y estoy bien. Estamos donde debemos estar. Te agradezco. Pienso que todo está en su lugar. Tomó tiempo entenderlo, pero qué bueno fue decir adiós.
Tú y yo fuimos una miniserie divertida y dramática, no puedes dejarme mentir. Pero ésta, es otra temporada, lo mejor: no es una anatomía gris. Es brillante, colorida, es inmensa. No importa que necesitemos mapas, lo que importa es no perderse.
Somos como Allison que dejó una serie para iniciar otra pero, seguramente, la nuestra, la que vivimos ahora, tiene y tendrá mucho más rating que Private Practice. Tampoco me dejarás mentir.
Por lo pronto, creo que el lunes ya podré volver a ver esa serie que tanto tiempo disfrutamos, la veré tranquila, a solas y con harta comida.
