y además, las uñas pintadas de azul

Este ha sido el año de la rebelión, o algo así. Dejé una relación, dejé un trabajo, dejé la ciudad. En el inter vendí todas mis cosas y doné a mi perra. Me rapé un lado de la cabeza, me puse un arete y gané peso. Mudé mis sueños a otra ciudad en otro país. Viajé ida y vuelta por una tercera parte del estado de Texas, un cuarto de Nuevo México y otro cacho por Arizona. Volé al DF, ¿cuántas veces? He visto llorar a mis amigas y en vez de darles por el lado, les dije directamente lo que pensaba. Recuperé a mi hermana y entregué a mi hijo a su padre. Volví a escribir y volví a leer. He comenzado a dormir dejando los trastes sin lavar, de vez en cuando duermo con la puerta del clóset abierta y no acomodo la ropa por colores. Tengo poco dinero en el bolsillo y procuro no sufrir por ello. Amo sin mucho aspaviento, a distancia y sin expectativas.

Este, pues, ha sido el año de la rebelión. Tengo todo este montón de cosas distintas en mi vida, que además en nada se parece ya a la del año anterior, o a la del anterior a éste. Yo, tengo un nuevo espíritu y además, las uñas pintadas de azul.

4 respuestas a “y además, las uñas pintadas de azul”

  1. Ese es un muy bonito color de azul, yo traigo uno que parece mora azul. A veces lo que uno necesita es rebelarse, esperemos y sean rebeliones para bien 🙂

  2. Me alegra todo sobremanera pero en espacial la parte del peso, ya sabes yo siempre queriéndote alimentar… me mortifica lo de la ropa porque yo la acomodo por colores también jajajaja

    besos y besos y besos

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