Pues henos en la oficina, tres alumnos, cada uno en su compu escribiendo sobre Vladimir Propp para nuestra clase. Interrumpimos de cuando en cuando para mitotear algo, reírnos de algo, compartir algo. Luego volvemos al teclado.
Y escribimos. Contamos las palabras. Nos burlamos los unos de los otros.
Trabajar así tiene un sabor distinto, un color hermoso.
Este es un buen día.
( a menos que cuando nos den la calificación de esto no nos vaya taaaan bien!)
