epifanías

Hay días en que una en medio de la nada, cuando menos lo espera, tiene una epifanía. Y lo malo de las epifanías es que no hay nadie al lado que la entienda y la comparta.

Hoy, tuve una epifanía de esas, de esas que sólo alguien como mi Sabina comprendería por completo, como quien comprende que un pan con mantequilla requiere mermelada.

Epifanías con mermelada, eso sería bueno.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *