LA BERRY

Pasó a mejor vida. No murió, no no no. Simplemente está embodegada, guardada, escondida por los rincones. Y es que no me decidí a casarla con un plan gringo para que funcione acá, al menos no por el momento. Total que ahora tengo un celular que es el más básico de los básicos. Puedo llamar aquí gratuitamente y mandar mensajes de texto a México, punto.

PERO.

PERO.

En unos días está por llegarme MI regalo de cumpleaños, una cosa linda y maravillosa que me permtirá leer los libros electrónicos que uno de mis maestros nos receta para sus clases

Pronto, pronto se las enseñaré. Por el momento, minuto de silencio por la Berry que nunca nunca había estado TAN callada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *