Siguen en huelga. Siguen en dolor. A veces se les olvida, bien lindas, justo cuando estoy más ocupada pero apenas aterrizo al mundo fuera de la oficina, pum, comienzan a doler y a doler.
Hoy tuve mi segunda sesión de fisioterapia y debo decir que va bien, pero después de cada una el cuerpo se siente pesado, pesado y sólo pide camita. Mi cuello se hace a la idea del collarín y mi espalda se hace a la idea de que su vida tiene que modificarse por completo para poder mejorar.
