Tiene uno de los nombres más hermosos en la familia: Gerónimo de Santiago. Es mi sobrino a quien me tocó cuidar casi cuando recién nació cuando su mamá volvió con el corazón doblado a su trabajo después de la incapacidad, fue poco tiempo pero recuerdo perfectamente estar tecleando mi tesis y combinarla con apapachar al pequeñito.
Tenía dos o tres años cuando bailaba el beep-ba-bo-lu-la or whatever de Elvis Presley. Ahora tiene doce años y toca la guitarra, juega ajedrez y ama los Beatles.
Ayer pues mi hermoso sobrino se graduó de la primaria y fue un momento muy emotivo para mi familia.
Bravo, Gero!

