YO TE CORTABA LAS UÑAS

Primero ponías tus pies, tus regordetes y graciosos pies, y yo cortaba una uña tras otra, no sin antes burlarme de su tamaño y de su forma y preguntarte: “¿cómo puedes andar por la vida con esta uña tan larga?”

Luego cortaba las uñas de las manos, una por una, con sumo cuidado, porque tenemos dos pequeños accidentes en nuestro haber que dejaron una dolorosa huella en tu memoria (y en tus dedos) y nunca lo has olvidado.

Me gusta esta imagen, un dedo tuyo entre mis manos y una uñita volando tras ser cortada. Tu ceño fruncido. Tu rostro, el más serio de todos. Porque desde siempre detestas que te corten las uñas, tengo que rogarte para hacerlo. Uno de nuestros grandes conflictos con tu papá fue, precisamente, por tus uñas largas.

Esta mañana, me pediste que te cortara las uñas. Lo hice instintivamente. Luego llegaron por ti y te fuiste. Y mientras yo guardaba el estuche con el cortauñas me di cuenta de lo ocurrido. Es la primera vez que tú mismo me pides que las corte, para muchos puede no significar mucho, pero para mí sí. Para mí es una forma de crecimiento. Dentro de poco tú mismo te cortarás las uñas y harás muchas otras cosas sin mi ayuda (aunque, a decir verdad, pocas veces has ocupado mi ayuda).

Hoy sentí el tiempo asomándose entre nosotros. Y me dio gusto y me dio nostalgia y me dio un algo que no sabría explicarte pero que se siente aquí.

Esta noche, y en el silencio de la casa que compartimos, me he preguntado si dentro de muchos años te diré “cuando eras pequeño, yo te cortaba las uñas”.

Una respuesta a “YO TE CORTABA LAS UÑAS”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *