NADA QUE ACOMODAR, NI OCULTAR, NI EXHIBIR

“He luchado con mi historia familiar, con la manera en que debo acomodar los hechos para seguir viviendo.Procuré durante muchos años no decir una palabra sobre el tema. Después traté de enfrentar fantasmas, girando con lupa y escalpelo en torno de viejos episodios. Ahora sé que no hay nada que acomodar, ni ocultar, ni exhibir. Que cada amor conserva sus huellas propias, en las que están impresos más allá de las palabras, los sentimientos; que éstos sólo son contradictorios para las palabras, pero que permanecen firmes, poderosos e inexplicables mucho después de que morimos”.

Jorge Barón Biza

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *