Hoy fuimos a la plaza a las seis. Nos sentamos, enviamos reiki a los papás. Una señora se nos acercó. Me dijo, gracias, yo soy una mamá de los niños que… qué bueno que traes a tu hijo, te vi, oí lo que le decías. Lo abrazó a él. La abracé yo. Me dio las gracias. Nos dio las gracias. Y se regresó a su banca.
Nos quedamos en la asamblea.
Hice nota mental.
No está la Olivia para hablar de esto.
No está la Marigé para hablar de esto.
Y pues heme, aquí, escribiendo de esto.
