Ayer no sólo llegué tarde al trabajo sino que además dediqué las pocas horas questuve aquí a trabajar en mi libro. El fin de semana pasado tuve una epifanía (que es un eufemismo para: tuve una ocurrencia) y me puse a trabajar en ello. Mi libro está tomando la forma de la experiencia. Es el rompecabezas que es. Con este libro yo creo que cierro con el ciclo de fragmentar-desordenar la memoria. Creo.
Esta mañana mi padre me dice desde el celular que pocas veces contesta: en la madrugada llamó tu hermana.
¿Qué más les puedo decir?
Escribo de cosas que pasaron.
Escribo y otras cosas pasan.
Pienso, también que si en vez de escribir fuera tarotista…
Pero no.
Yo escribo.
