Tengo casi ocho días de insomne. No duermo, no puedo dormir a la hora que se supone que debo dormir: oséase en la noche para rendir al día siguiente. Me acomodo en la cama después de mis minutos de tiempo fuera (tema de otro post), muevo la almohada hasta que esté en la posición perfecta, muevo mi cuerpo, mis brazos, mis piernas y luego cierro los ojos. Tres minutos después los abro. Los vuelvo a cerrar. Pasan otros tres, cuatro, cinco minutos y los vuelvo a abrir. Me acomodo de nuevo. Cuerpo de este lado, el brazo por aquí, esta pierna doblada, esta otra no. Cierro los ojos. Nada. Y no es de esas veces en que por mi mente flotan todos los pendientes del día siguiente o las deudas del presente. Imposible decir: no puedo dormir por estar pensando en… yo, simplemente, no puedo dormir.
El jueves me dormí con la cabeza donde normalmente pongo los pies.
El viernes cambié de almohada.
El sábado me fui al sillón.
El domingo cambié de sábanas.
Hoy iré a la tienda naturista por té, gotas, passiflorina… no sé.
¿A qué santo se le reza para poder dormir?
