Y EL JUEVES…

la otra mitad de mí cobró la cuenta del miércoles. Amanecí con temperatura, con el cuerpo pesado, adolorido. Dolor de cabeza infernal. Me levanté, comencé a arreglarme pero luego me di cuenta de que no la iba a armar. Hice los arreglos necesarios, actividades vía electrónica para mis alumnos, avisar al jefe, etc., y me devolví a la cama. Me levanté de nuevo como a las once con un zumbido bárbaro. Tocaron a la puerta (nunca estoy a esta hora, ¿tocarán a la puerta cuando no estoy?). Un hombre bigotón me dijo que mi recibo de agua estaba vencido, que venía a cortarla, no valió la pena enseñarle que en el recibo decía: fecha de corte, 27 de octubre. La tengo que cortar, me dijo, tiene dos recibos vencidos. Dos. ¡Dos! Siempre olvido pagar el agua. No sé si fue mi cara afiebrada o entristecida pero me dijo, le doy hasta las 12 para pagarla y se fue. Como pude hice piyama a un lado, me envolví en pants-camiseta-tenis y me lancé a pagar el agua al Oxxo más cercano. Pero en el Oxxo más cercano el lector de código de barras estaba en mi contra y no pasaba, no pasaba, ya eran las 11:47… Yo no sé si fue mi cara afiebrada o entristecida pero la cajera rompió la regla y con un desarmador quitó el vidrió del lector y voilá pude pagar el agua. Volví, colgué el recibo en mi toma de agua y me volví a la cama pensando, ¿qué tal que hoy no hubiera tenido fiebre, el cuerpo dolido y la cara entristecida?

Ay, el jueves.
Me voy a la cama.

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