Pues esta, queridos míos, es la fachada de un periódico de la ciudad de Hermosillo: El Expreso, periódico que, por cierto, hizo una relectura curiosa sobre el concepto de libertad de expresión y se brincó de paso el concepto de la imparcialidad, objetividad y nosécuántas cosas más que se supone que deben tener los medios. Paso casi a diario por aquí y, lo juro, he pasado del coraje al sonrojamiento a la risa histérica… Ya no sé ni qué pensar. Hasta me dieron ganas de juntar firmas para que el susodicho periódico capacitara y se guardara sus “opiniones” y se dedicara a mostrar hechos, pero capaz de que mi carta con firmas lo único que logra es que quiten esta fachada y hagan una estampita gigante de esas que dicen “Este hogar es católico, no aceptamos personas de ninguna otra religión”.
