Miré a la casa de al lado, no sé por qué, supongo que fue instintivo (para ver si mi vecina la tenía o algo así) (es genial poder culpar a los vecinos de todo) y nada, ella tampoco tenía manguera, y la vecina de más allá tampoco, y la de más allá, menos. Conté 7 casas sin mangueras: ¡SIETE!
Entré a mi casa en una especie de mild shock, y con una serie de cuestionamientos que a continuación comparto.
1) ¿quién se roba no una, sino siete mangueras?
2) ¿cómo se las lleva?
3) si, obviamente, se las lleva en carro es porque vino en carro, por lo tanto
4) ¿quién demonios maneja hasta mi calle que es la penúltima calle del mundo (bueno, no del mundo, pero sí de mi colonia) para robarse 7 mangueras (si no es que más)?
5) una vez robadas, ¿qué demonios hace con ellas? ¿existe un mercado negro de mangueras y yo lo desconozco? ¿hay gente que compraría mangueras usadas? ¿quién le asegura que la manguera de “segunda” que se está llevando no está llena de recuerdos para otra familia (o simple y llanamente, de hoyos de muchos hoyos que impedirán un uso efectivo de la misma)?
Esto es un misterio, un misterio que muy probablemente se quedará sin resolver. Y lo peor es que temo, como nunca antes, comprar otra manguera y que me la roben y que en el inter mi pasto siga secándose sin posibilidad alguna.

