ASÍ QUE SI LO SIENTES, EXISTE

– Dígame una cosa -pidió Harry-. ¿Esto es real? ¿O está pasando sólo dentro de mi cabeza?

Dumbledore lo miró sonriente, y su voz sonó alta y potente, pese a que aquella reluciente neblina descendía de nuevo y le iba ocultando el cuerpo.

– Claro que está pasando dentro de tu cabeza, Harry, pero ¿por qué iba a significar que no es real?

100 PÁGINAS

Y mientras son las diez veinticuatro de la noche y yo califico y califico exámenes de sociedad y desarrollo no puedo dejar de pensar en que ya sólo me quedan cien benditas páginas del libro ese y que daría LOQUEFUERA con tal destar en mi camita leyendo en vez de mi mesa-escritorio calificando.

Si tuviera 10 o 17 años menos entendería esta obsesión, lo juro.
(aunque pensándolo bien, las obsesiones no son para entenderse, se tienen y ya).

Y ya, déjenme calificar, me obligan a escribir aquí y me juré no asomarme ni de broma hasta acabar los exámenes.

(y por dentro una voz le dice a sylvia, déjalos, déjalos, ve a las cienpáginaaaaas!)

BUSY WEEK

Esta semana no prometo mucho.
Tengo que aplicar exámenes finales a cuatro grupos.
Tengo que calificar exámenes finales de cuatro grupos.
Tengo que entregar promedios finales de cuatro grupos.

Así que si no me ven por aquí, o bien si me ven por la calle con cara de :s pues ya saben por qué es.

10 DE MAYO

Mis amigos me regalaron mensajes desde temprano.
Mi vecina, cariños.
Mi padre, un abrazo.
Mi hijo, un poema.
Mi madre y yo intercambiamos afectos y promesas para ir a comprar zapatos.

Almorcé comida china, tomé una larga siesta y, al llegar a casa, trapee el piso.
Cada quien se festeja como quiere, ¿no?

AH, VIERNES

Me dormí más allá de la 1 por leer yasabenqué.
A las 4 am. la alarma de mi casa, que tiene principios de histeria, se volvió loca anoche. Se prendía, se apagaba, su sonido era angustioso, como si estuviera ronca pero a fin de cuentas no dejaba dormir. La apagaba, se encendía, la insultaba, se encendía. A las 4:45 en un ataque de locura agarré tijeras y corté un cable.
A las 5:45 sonó mi despertador. Quise matarlo, también.
Lo ignoré por un buen rato, es decir sonó cada 10 minutos unas tres veces.

Después de la cantaleta, vístete, desayúnate, lávate los dientes y péinate, íbamos camino a la escuela. Dije bien ÍBAMOS pues la llanta de mi carro tenía mi aspecto: sin aire, sin ánimos, frágil-frágil.

Pues ai te voy a vuelta de rueda -ponchada- a la gasolinera que no está tan cerca como una llanta ponchada desearía.

Aire en la llanta. Camino a la escuela de él y luego a la mía.

Me estaciono.
Entro a mi oficina y lo único, lo único, lo único que quiero es un café, tomarlo y exhalar diciendo: ah, es viernes.

LO SIENTO, PERO TENGO QUE POSTEAR ESTO QUE ES EL CORREO MÁS DULCE QUE HE LEÍDO ESTE DÍA Y QUE LE DA VALIDEZ A MIS LOCURAS DE MAESTRA Y ESCRITORA

Maestra le escribo porque no lo puedo creer… hágase de cuenta que no me había puesto a leer el libro, porque simplemente no había tenido un tiempo para mí, porque me gusta sentarme en un rinconcito yo sola en silencio cuando voy a leer (que la verdad, no lo hago muy seguido, aunque debo confesarle que sí me gustaría) y de hecho, ¿se acuerda que le dije cuando me platicó que xxxx había terminado su libro el mismo día que lo leyó, que yo no podría hacer lo mismo? Pueessssss déjeeemee decirle que aunque ni yo lo puedo creerlo, empecé a leer hoy, y sí lo terminé. La verdad me gustó mucho, me recordó mucho a una amiga que tengo, cosas de la vida que pasan quién sabe si por “destino”, o por simples casualidades que al fin y al cabo viene siendo lo mismo.. y sólo le quería escribir para felicitarla y aprovechar para agradecerle. Debo confesarle que entré con mucho miedo a su curso porque yo soy cero redacción, y la verdad, sufría con sus tareas y proyectos, pero ya viéndola bien, me gustó mucho su materia, la forma en que la da, se nota que le gusta mucho todo lo relacionado con esto y lo demuestra. Nunca me enfadé en las clases, al contrario, logró que me interesara en los temas y acercarme más a la lectura… No
me queda más que decir que gracias y espero que continúe con su carrera de escritora.

MUST STOP DOING THIS

Una de las mejores formas para olvidarse por un rato del mundanal ruido (aparte de comprar zapatos) es leer o ver películas. Ahorita estoy en proceso de dejar un poco la tele (tuve una sobredosis hace unas semanas) (y eso que no tengo cable). Así que leer es la opción. El problema, porque sé que algunos de ustedes lo verán como problema, es que en la noche lo que leo es… es… mmhh… pues el libro séptimo de Harry Potter. Lo siento, soy de esas. Digo, soy madre de un niño de nueve que prácticamente ha crecido con las películas y que tras cada película quiere saber más (bueno y yo también) y me pone (o me pongo) a leer lo que sigue para más o menos dar(nos) una idea de lo que vendrá. (Lo cual supondría que él y yo estaríamos más o menos preparados para la muerte de Sirius Black pero la verdad es que cada vez que ambos gritamos igual al ver ese momento en el cine).

El punto es que, estoy leyendo por las noches el libro 7. Comencé lentamente, tan sólo unas páginas una noche sí otra no. Pero tengo más de una semana devorándome páginas y capítulos. Pero anoche, fue el colmo, puse mi separador de libros en la muy madrugada. Y heme con ojeras de perro panteonero y bostezos al por mayor.

Sí, sí, por la mañana vi el noticiero de siempre y camino al trabajo oí un cacho de otro noticiero y observé las cabezas de los periódicos nacionales. Estoy consciente de que a David Figueroa le ofrecieron ser cónsul, que mataron a un jefe de jefes judiciales en el DF y que el gobierno militar de Birmania sigue de necio sin aceptar ayuda (y de última hora menteré que de Estados Unidos, nada burro, sí aceptó ayuda y que ya aterrizó un avión de la onu por allá); SIN EMBARGO quiero irme YA a mi casa para continuar con la caza de los horocruxes, sin importarme que hay trastes sucios, que toca clase de guitarra, que hay una exposición que quedé de verme un rato con la Mafalda Superior y que tengo muchas otras cosas que hacer.

As I just said: must stop doing this.

AU REVOIR

Pues el semestre se nos fue volando (bendito sea). Hoy fue el último día de clases. Tengo dos días para redactar exámenes finales para cinco materias y poco menos de 48 horas para calificar y promediar susodichos exámenes. Cada semestre me prometo hacer estas cosas de modo que yo no tenga que quemarme las pestañas ni pensar demasiado pero es inevitable. Siempre agrego preguntas-ensayo o hago preguntas muy de opción múltiple y eso pero kilométricas. Complicada la muchacha, ya saben.

Fue un semestre de remuneración económica medio risoria pero de remuneración emocional satisfactoria. Materias interesantes, alumnos entre brillantes y divertidos (las excepciones no faltan pero ese departamento ya lo sé controlar perfectamente). Fue mi primer semestre en profesional y aunque a ratos sentí que por el silencio de estas oficinas estaba a punto de volverme autista supe compensar con la lectura. Entre los libros que mandé pedir a otros campus, los que compré, los que tenía pero que nunca tenía tiempo de leer y los que me regalaron creo que me quedé con un buen de historias, versos y palabras varias en mi haber semestral.

Así que al semestre, au revoir.
Y hoy, para festejar, me voy a casa, saco las sillas del patio, preparo té helado, convenzo al de 9 a que abandone tele y wii y lo obligo a andar en bici frente a mí mientras espero a que llegue la vecina de la calle Imola con alguna botana (nutritiva por favor) para mitotear de… de… pues no sé de qué pero estoy segura de que ya que esté ella ahí algo se nos ocurrirá.

MÉTODO

Querida Túyasabesquién:

Anoche leí en un libro gordo-gordo que a las tres de la madrugada a todo el mundo le vienen a la cabeza muchas cosas (aunque yo pienso que esas cosas bien le pueden venir a uno a las 11 o 12 de la noche). Pensamos en esto y en lo de más allá, decía el autor. Y es cierto. A todos nos ocurre lo mismo. El clan de los insomnes pensantes.

Quizá cada uno de nosotros (esos a los que nos da por pensar a las 11, 12 o 3 de la mañana) tenga su propio método para evitarlo o minimizarlo. Yo no sé si tú tengas uno, pero mientras lo encuentras, recuerda que siempre, siempre, estaré a un teléfono de distancia.

Ese, bien podría ser un método para no pensar o bien, para no pensar tanto.