100 PÁGINAS

Y mientras son las diez veinticuatro de la noche y yo califico y califico exámenes de sociedad y desarrollo no puedo dejar de pensar en que ya sólo me quedan cien benditas páginas del libro ese y que daría LOQUEFUERA con tal destar en mi camita leyendo en vez de mi mesa-escritorio calificando.

Si tuviera 10 o 17 años menos entendería esta obsesión, lo juro.
(aunque pensándolo bien, las obsesiones no son para entenderse, se tienen y ya).

Y ya, déjenme calificar, me obligan a escribir aquí y me juré no asomarme ni de broma hasta acabar los exámenes.

(y por dentro una voz le dice a sylvia, déjalos, déjalos, ve a las cienpáginaaaaas!)

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