10 DE MAYO

Mis amigos me regalaron mensajes desde temprano.
Mi vecina, cariños.
Mi padre, un abrazo.
Mi hijo, un poema.
Mi madre y yo intercambiamos afectos y promesas para ir a comprar zapatos.

Almorcé comida china, tomé una larga siesta y, al llegar a casa, trapee el piso.
Cada quien se festeja como quiere, ¿no?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *