En vez de recetar victan, tafil, valium, tecito de azahar o flores de bach, la gente le debería dar a uno cucharadas de azúcar, de glaseado de chocolate o de crema bavaria y, claro, a uno le deberían asegurar que no matter how much you eat of that no engordarás nuncanunca.
Lo digo porque esta mañana andaba yo andaba toda como hilacho, dándole vueltas a la nada, porque en realidad no tengo nada-nada; luego hice una llamada desas que ponen a cualquiera de buenas y más tarde me comí una barrita del chocolate alemán que me trajo mi amiga alemana y voilá… No, nada de voilá sino genau (digo, porque el chocolate era alemán, no francés) la cosa esa rara que me tenía en calidad de bulto se fue, gone, gone with the wind.
Sí, ya sé, no puede uno resolverlo todo con barritas de chocolate pero, de vez en cuando por qué no. Uno está triste, uno se come una barrita de chocolate, luego uno sube unas ocho veces las escaleras de su oficina y genau! (la tristeza y las calorías se marchan).
